Hay gente que va de dialogante, de que acepta y respeta cualquier opinión o idea y en realidad actúan de manera contraria si la opinión o idea le es contraria o no corresponde con sus intereses.
Si uno estuviese sólo en este mundo podría comportarse sin atender a nada más que a su necesidad de supervivencia. Pero cuando se trata de relacionarse entre seres humanos la cosa ya no es tan sencilla. Uno debe sobrevivir, desde luego, pero ya no de cualquier modo.
Cuando uno está sólo uno se enfrenta a cuestiones técnicas, mecánicas. De lo que se trata es de salvar la vida en un medio hostil y desconocido. Pero en cuanto te encuentras con otro ser humano ya no se trata solamente de sobrevivir, como una fiera o un repollo, perdido en la naturaleza; uno tiene que empezar a vivir humanamente.
Si uno no sabe como apañárselas para sobrevivir en los peligros naturales, pierde la vida, lo cual sin duda es una putada; pero si uno no tiene ni idea de ética, lo que pierde o malgasta es lo humano de su vida y eso tampoco tiene ni pizca de gracia.
Y si, hay que aceptar que aunque humanos todos somos diferentes y podemos llegar a ser muy distintos tanto en idioma, cultura, raza, ideas políticas, sexo,… Pero, sin embargo, pese a tantas diferencias, también hay entre los seres humanos rasgos fundamentalmente parecidos, semejanzas esenciales que no compartimos con ninguna fiera ni con ningún árbol o manantial. Para empezar, todos hablamos, aunque sea en lenguas muy distintas.
Por lo tanto, aunque tengamos posiciones muy distintas desde las que discutir, podríamos llegar a discutir y comprender de qué estaríamos discutiendo. Y eso ya es bastante más de lo que se suele hacer con un tigre de Bengala o un alud de nieve…
Clamando al cielo busco una respuesta para esta sensación, para ese director de orquesta. Cómo comentártelo si nunca me contestas, si a veces creo verte pero qué atención me prestas, pasas, como de los presos en Guantánamo.
Te nombran y difaman y bendicen el pentágono El mundo va perdido en tu silencio y tu ausencia nos dirige hacia el exterminio dicen. Yo se que a un futuro con precio. Creció, y el niño ya es un hombre y maldijo tu nombre tantas veces que no es nuevo.
Lo aprendió así, dijo que quería saber más de ti y se olvidó de todo, solo un maniquí pintado en oro Leen en tu fachada "no a los matrimonios gays" Y el olor a putrefacto que desprende el Opus Dei Y qué haces, tu ley llevada al hombre en una fiesta de disfraces, el rey de los voraces. Quizá no lo mereces, quizá si... Quizá todos se equivoquen, puede que estuvieras allí cuando los autos de choque con mi viejo, quizá cuando los rotos azulejos y cuidaste de mamá y le diste algún consejo.
¿Por qué yo? Lancé la pregunta tantas veces, veces que recé para que mi padre se fuese Y siempre que rogué una charla entre los dos la respuesta que obtuvimos fue el silencio de dios.
Callado tan callado como los bloques de hielo Créelo tu señor no anhelo en entrar en tu cielo Duelo en cada calle porque ya nadie te ve porque las farolas iluminan menos que ayer. Callas la vergüenza de este mundo sin consuelo, la piedad en navidad solo trae revuelo. Créelo tu señor porque ya nadie te ve Y esperando una respuesta solo allí me quedé.
Clamando al cielo busco una respuesta No será en esta iglesia deshonesta y sucia Que desahucia gentes con argucias y los llama marginados y que anuncia unos pecados esponsorizados. No será el lugar ni la fecha ni el día Toda la bondad desaparecida en la curia, Pobres que perecen tras la furia de tus golpes de timón, si calamidad diluvia después llegas en tifón.
Falta corazón y menos para pocos, mucho para el resto. Menos edificios barrocos de repuesto y andan preocupados por con que sexo me acuesto.
¿Qué es esto? Dime a quien molesto si haga lo que haga soy honrado. Te he buscado en las personas bajo cielos estrellados y no estabas. No perdonas, cruel y despiadado y un silencio tan cobarde. Almas que ayudar pero ya es tarde, años tarde. En este bar de copas donde locas dicen verte en cada raya.
¿Dónde falla el plan divino? Callan y guardan secretos Saben más de lo que cuentan Aparentan, nietos de sus clanes que regentan. Mansiones y palacios guardan siglos de riqueza, tu pureza se mancilla quise verte en esa orilla cuando rezas, fruto de la angustia y de los nervios. Y lo único que llega es el silencio de dios.
Callado tan callado como los bloques de hielo Créelo tu señor no anhelo en entrar en tu cielo Duelo en cada calle porque ya nadie te ve Porque las farolas iluminan menos que ayer Callas la vergüenza de este mundo sin consuelo La piedad en navidad solo trae revuelo Créelo tu señor porque ya nadie te ve Y esperando una respuesta solo allí me quedé
Clamando al cielo busco una respuesta Dirección equivocada. En mi morada, veo nada en la mirada de los hombres. Hombres que se matan en tu nombre.
Son luces que no ven el paraíso donde piso, donde somos inmortales y no importa lo que sobre. Que cobre hace a medio mundo cada vez mas pobre y lo sé, todo tiene un precio somos dioses con un poco de tí debajo de esa enorme pose que conocen y conozco, mundo convertido en un kiosco es mundo despreciable por lo tosco, por las personas grises, por dramas y por llantos, por sentirnos infelices por solo pensar en cuanto guardo y, si valgo lo que tengo lo que soy en realidad se pierde.
Canto para ver de qué es capaz un corazón. No soy un santo pero sigo esperando tanto que el desencanto se instaló en mi habitación y ya no sale, busco en los chavales y en ancianos pero madre tierra continúa en peso 21 gramos de codicia, dónde la justicia no en personas que promueven el horror como franquicias de Mc Donalds.
Tan superior, soberbio. Caen todos los proverbios y refranes, caen todos los cristianos musulmanes y creyentes, callas porque nos miras y sientes, porque tu silencio es el silencio de la gente.
Callado tan callado como los bloques de hielo Créelo tu señor no anhelo en entrar en tu cielo Duelo en cada calle porque ya nadie te ve Porque las farolas iluminan menos que ayer Callas la vergüenza de este mundo sin consuelo La piedad en navidad solo trae revuelo Créelo tu señor porque ya nadie te ve Y esperando una respuesta solo allí me quedé
De una forma sistemática, la vida va presentando sus alternativas, sus caminos, sus propuestas y también sus dificultades, sus limitaciones, de esta forma se van decantando las personas en su peregrinar hacia la Unidad.
Hay quienes ante la más mínima dificultad, optan por sentarse a la vera del camino, a esperar que vengan tiempos mejores, son los cómodos esos que sólo se mueven cuando los empujan o les mueven otros.
Por el contrario hay personas que se crecen ante los retos, ante las dificultades, poniéndose a prueba constantemente, estas personas son las que viven con la urgencia vital, con la necesidad de comprobar que están vivas, con el sentimiento que sólo serán valoradas si demuestran constantemente sus capacidades.
Hay unos terceros que opinan, siempre opinan, pero nunca actúan, son aquellos que tienen respuesta para todo, saben de todo y mucho, pero debajo de esa cultura no hay " Sabiduría", porque ésta se adquiere poniendo en práctica los conocimientos que se han aprendido.
Por último encontramos a aquellas personas que hablan poco y sonríen mucho se distinguen porque siempre tienen alrededor o detrás de ellos personas que les sigue como si fuese su maestro, generalmente estos maestros hablan poco porque saben poco y además no saben como hacerlo para que los entiendan todos.
Al margen lógicamente están ciertos marginados estos que sintieron desde siempre que su papel no estaba en seguir la corriente y fueron durante mucho tiempo rechazados por los poderes fácticos.
Hoy en día los marginados son legión, pero mañana no habrá por fin " Marginados”.
Cuanto más empieces a investigar en lo que creemos que entendemos, de dónde venimos, en lo que pensamos que hacemos, más empezarás a ver que nos han mentido. Nos han mentido todas las instituciones.
¿Qué te hace pensar que la institución religiosa es la única que nunca lo hizo? Las instituciones religiosas de este mundo están al fondo de la mugre. Las instituciones religiosas de este mundo fueron puestas aquí por la misma gente que te dio tu gobierno, tu educación corrupta, que preparó los carteles bancarios internacionales. Porque a nuestros dueños les importa un bledo lo que te suceda a ti o a tu familia. Todo lo que les interesa es lo que siempre les ha interesado, y eso es controlar todo este maldito mundo.
Fuimos desviados de la presencia real y divina en el universo que los hombres llaman Dios. No sé lo que Dios es, pero sé lo que no es, y al menos hasta que estés preparado para mirar la verdad absoluta, donde sea que te lleve y quien sea el que te guíe; si quieres mirar para otro lado o si quieres ser parcial, entonces en algún punto vas a tener que darte cuenta de que estás lidiando con la justicia divina.
Mientras más te educas, mientras más entiendes de donde vienen las cosas; las cosas se vuelven más obvias y empiezas a ver mentiras por todos lados. Tienes que saber la verdad, buscar la verdad y la verdad te liberará. Debe parecerles difícil a los que han aceptado la autoridad como la verdad, en lugar de la verdad como la autoridad.
Porque les tengo que decir la verdad, amigos. Tengo que decirles la verdad. Cuando se trata de tonterías, enormes, con letras mayúsculas, tienes que sorprenderte del campeón de todos los tiempos de falsas promesas y reclamos exagerados: la religión.
Piénsalo.
La religión ha convencido a la gente de que hay un hombre invisible, que vive en el cielo y que mira todo lo que haces, cada minuto de cada día. Y el hombre invisible tiene una lista especial de diez cosas que no quiere que hagas. Y si haces alguna de esas diez cosas, tiene un lugar especial, lleno de fuego y humo e incendios y tortura y angustia, donde Él te mandará a vivir y a sufrir y a quemarte y a ahogarte y a gritar y a llorar para siempre ¡hasta el fin de los tiempos!... Pero Él te ama... Te ama…
Te ama, y ¡necesita dinero! Él siempre necesita dinero. Él tan poderoso, tan perfecto, que todo lo sabe ¡de alguna manera no sabe cómo controlar el dinero!
La religión se lleva billones de euros, no paga impuestos y siempre necesita un poco más. Ahora cuéntame una buena historia de farsas…¡caray!