Cuanto más empieces a investigar en lo que creemos que entendemos, de dónde venimos, en lo que pensamos que hacemos, más empezarás a ver que nos han mentido. Nos han mentido todas las instituciones.
¿Qué te hace pensar que la institución religiosa es la única que nunca lo hizo? Las instituciones religiosas de este mundo están al fondo de la mugre. Las instituciones religiosas de este mundo fueron puestas aquí por la misma gente que te dio tu gobierno, tu educación corrupta, que preparó los carteles bancarios internacionales. Porque a nuestros dueños les importa un bledo lo que te suceda a ti o a tu familia. Todo lo que les interesa es lo que siempre les ha interesado, y eso es controlar todo este maldito mundo.
Fuimos desviados de la presencia real y divina en el universo que los hombres llaman Dios. No sé lo que Dios es, pero sé lo que no es, y al menos hasta que estés preparado para mirar la verdad absoluta, donde sea que te lleve y quien sea el que te guíe; si quieres mirar para otro lado o si quieres ser parcial, entonces en algún punto vas a tener que darte cuenta de que estás lidiando con la justicia divina.
Mientras más te educas, mientras más entiendes de donde vienen las cosas; las cosas se vuelven más obvias y empiezas a ver mentiras por todos lados. Tienes que saber la verdad, buscar la verdad y la verdad te liberará. Debe parecerles difícil a los que han aceptado la autoridad como la verdad, en lugar de la verdad como la autoridad.
Porque les tengo que decir la verdad, amigos. Tengo que decirles la verdad. Cuando se trata de tonterías, enormes, con letras mayúsculas, tienes que sorprenderte del campeón de todos los tiempos de falsas promesas y reclamos exagerados: la religión.
Piénsalo.
La religión ha convencido a la gente de que hay un hombre invisible, que vive en el cielo y que mira todo lo que haces, cada minuto de cada día. Y el hombre invisible tiene una lista especial de diez cosas que no quiere que hagas. Y si haces alguna de esas diez cosas, tiene un lugar especial, lleno de fuego y humo e incendios y tortura y angustia, donde Él te mandará a vivir y a sufrir y a quemarte y a ahogarte y a gritar y a llorar para siempre ¡hasta el fin de los tiempos!... Pero Él te ama... Te ama…
Te ama, y ¡necesita dinero! Él siempre necesita dinero. Él tan poderoso, tan perfecto, que todo lo sabe ¡de alguna manera no sabe cómo controlar el dinero!
La religión se lleva billones de euros, no paga impuestos y siempre necesita un poco más. Ahora cuéntame una buena historia de farsas…¡caray!